El águila culebrera hace 2.000 km de más por no cruzar 150 del mar

LAS AGUILAS QUE MIGRAN “AL REVÉS”

A finales de los años ’90, la escasez de observaciones de águilas culebreras en los conteos realizados en el estrecho de Messina, empujó a los investigadores a sospechar que las culebreras de la población nidificante en la península italiana llegaban de vuelta de las áreas de invernada en África a sus territorios pasando por España y Francia, y no por Sicilia.

Observaciones desarrolladas a lo largo de toda la península y en Malta, han confirmado que de hecho la gran mayoría de las culebreras italianas sigue este recorrido. La piedra angular para confirmar esta hipótesis han sido las observaciones realizadas en la costa de Toscana, al Oeste de Florencia, donde cada año es posible observar más de 2000 culebreras migrando en dirección contraria a la de cualquier otra ave del hemisferio boreal: hacia el norte en otoño y hacia el sur en primavera.

Seguimiento por satélite

El Grupo de Investigación de Zoologia de Vertebrados de la Universidad de Alicante empezó un proyecto de seguimiento por satélite de águilas culebreras en el año 2008, monitoreando individuos de la provincia de Alicante. En 2010, en colaboración con el Parque Natural Gallipoli Cognato e Piccoli Dolomiti Lucane, situado en el Sur de Italia, se han empezado a marcar también culebreras nacidas en esta área. Los resultados han puesto de manifiesto que, efectivamente, las culebreras siguen este peculiar recorrido.

LA PECULIAR ESTRATEGIA DE LAS CULEBRERAS ITALIANAS

¿Por qué las culebreras siguen un trayecto tan tortuoso? La respuesta está en su morfología: alas anchas, aptas para aprovechar de las corrientes térmicas, que hacen el cruce del mar muy costoso bajo el punto de vista energético, ya que sobre agua no se desarrollan las térmicas y por lo tanto están obligadas a implementar el vuelo batido. Además, durante el cruce del mar incrementa también el riesgo de mortalidad, ya que no hay posibilidad de interrupción en caso de condiciones meteorológicas muy adversas. Aunque el recorrido sobre tierra se hace extremadamente más largo, en la medida de cientos de km, siguiendo la ruta que pasa por Francia y España, estas águilas evitan el arriesgado cruce del canal de Sicilia (150 km de mar), decantándose por el más corto y seguro estrecho de Gibraltar. Y tampoco este cruce está exento de riesgos: los que hayan ido a observar el espectáculo de la migración primaveral de estas águilas en la orilla europea del estrecho de Gibraltar recordarán que aunque el cruce sea de “solo” 14 km, muchas de ellas llegan agotadas de tanto aleteo, baja sobre el mar y con la lengua fiera del pico.

Además, el hecho que durante el otoño, a lo largo de la ruta principal, todos los jóvenes se observen en grupos mixtos con adultos sugiere que los individuos inexpertos aprendan el recorrido óptimo desde los que ya lo conocen.

Autor: Ugo Melone

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